Oficina de la Bicicleta de Murcia

Municipio de Murcia

La llamada por Unamuno “la Ciudad más huertana de España” y por I. Reverte “la huerta más urbana de Europa”, ocupa actualmente el séptimo lugar entre las capitales de provincia de España por número de habitantes.

Está situada en el sudeste de la Península Ibérica a orillas del río Segura. Con 441.345 habitantes (INE 2010). Asimismo es capital de la comarca natural de la Huerta de Murcia y de su área metropolitana. Su población se dispersa entre los diversos núcleos de población de las pedanías o, de forma diseminada, en un rosario de casas que se esparcen por toda su huerta.

EL TERRITORIO DE MURCIA

El municipio de Murcia se encuentra situado en la parte meridional de la Región de su mismo nombre, de la que es capital, a 38º 2´ de latitud y a 2º 32´ de longitud oriental del meridiano de Madrid. Linda al Norte con los municipios de Campos del Río, Las Torres de Cotillas, Molina de Segura y Santomera; al Este con Beniel y Orihuela; al Oeste con Mula, Librilla y Alhama de Murcia; y al Sur con Fuente Álamo, Cartagena, Torre Pacheco y San Javier. Así mismo el término municipal murciano rodea en todo su perímetro el municipio de Alcantarilla.

Con una extensión aproximada de 881´860 km2, el término municipal se encuentra dividido de Este a Oeste en dos partes por una serie de sierras como son las Carrascoy, El Puerto, Villares, Columbares, Altaona y Escalona, lo que ha permitido hablar de dos zonas claramente definidas por su paisaje: el llamado “Campo de Murcia” y “la Huerta”. Dicho territorio se organiza en 54 pedanías y en 28 barrios, que conforman el casco urbano de la capital, la cual ocupa 12´86 km2 del total del término municipal.

En el llamado “Campo de Murcia” se encuentran las pedanías de Carrascoy-La Murta, Corvera, Valladolises y Lo Jurado, Baños y Mendigo, Los Martínez del Puerto, Gea y Truyols, Jerónimo y Avileses, Sucina, y Lobosillo. Esta última pedanía se caracteriza por que se localiza como una isla desgajada del término municipal al que pertenece.

Esta zona de campo se encuadra a partir de las sierras anteriormente mencionadas (muralla paleozóica y mesozoíca de pizarra, cuarcitas, margas, yesíferas y dolomías) que alcanzan una altura que va desde los 1.063 m en Carrascoy, los 1.061 m de los Filos, los 645 en Columbares, 600 en el Puerto y los 518 de la Cresta del Gallo, continuando por una serie de lomas como la del Portichuelo (376 m), la Tercia (333 m) y algunos cabezos como los de El Charco (279 m), las Lagunas (237 m), el Negro (202 m), de la Plata (120), del Moro (314 m), El Puntarrón (291), para continuar con los llanos del Herrador, de los Avileses etc… que descienden hacia la costa mediterránea.

Esta parte del municipio murciano se desgaja de un territorio mucho más amplio que llegaba hasta San Pedro del Pinatar y San Javier, y que, por sus características geográficas y climatológicas, no estuvo muy poblado ni en época prerromana, ni en la romana y visigótica, siendo los musulmanes los que, no solo ocuparon las pocas villas romanas existentes, sino que aumentaron el número de caseríos o rafales, muchos de los cuales pasarán a manos cristianas incluso antes del repartimiento de tierras ordenado por Alfonso X el Sabio el 5 de junio de 1266. Así, como nos informa Jiménez de Gregorio, se constata la entrega de rahales o rafales como el de Falcaudet (en las inmediaciones del Puerto de la Cadena), o el de Aborrambla y el de Aborrabua (al sur del Puerto de San Pedro y al sureste de Sucina), el de Casin Aben Jucef (entre Baños y Mendigo y los llanos), el de Arreyz (en las inmediaciones de Corvera), el de Aboa Açuleiman (al sureste de Torreaguera), el de Al-juncar (en el Cabezo del Puerto), siendo este territorio, desde su incorporación al reino de Castilla, “… la natural zona de expansión de Murcia y su huerta”.

En este sentido, el profesor Ángel Luis Molina Molina, tomando información del profesor Juan Torres Fontes, afirma que, aunque con anterioridad a 1.266 algunos pobladores obtuvieron la donación de rafales, no sería hasta 1.268 cuando, a petición del Concejo murciano, Alfonso X el Sabio efectuó el primer repoblamiento de tierras en el que se especifican las condiciones a cumplir por los pobladores cristianos, y que finalizó en 1.272. No obstante, y como sigue contando el profesor Molina, aunque las mejores tierras se dieron con carácter de donadío y posteriormente en forma de heredamiento, la gran parte quedó sin dividir ni adjudicar, quedando estas tierras bajo la dependencia del Concejo murciano “ … como bienes de aprovechamiento común, en donde pastaban los ganados, se colocaban colmenas, se recogía leña, se hacia carbón, se sacaba piedra, o se fabricaba cal, y se cazaba con entera libertad”. Será a partir de finales del s. XIII cuando el Concejo, como representante de la autoridad real y de los vecinos de Murcia, se encarga de realizar las particiones y determina la asignación de estas tierras.

Fruto de los repartimientos realizados, y al contrario de lo que ocurrirá en la zona de huerta, los nombres de los nuevos propietarios de los caseríos serán los que se trasladen a la toponimia de estos lugares, siendo conocidos en la serranía los caseríos de Riquelme, los Tomases, los Paganes, Molina y Galtero, y en la llanura, los de Corvera, Ximenez, Torres, Ximenado, lo Toman, los Bernal, y posteriormente, los Olujas, Avileses, Peraleja, los Celdranes, los Sandovales , y, ya en el s. XVI, los Martínez, Ruiz, Ximenez, Pagán y otros.

La conocida como “Huerta de Murcia” se extiende a lo largo de la llanura por donde discurre el río Segura y su afluente el Guadalentín, comúnmente llamado a su paso por Murcia “El Reguerón”, cuyas aguas tantos beneficios y desventuras han ofrecido en el discurrir del tiempo a las gentes de esta tierra.. A lo largo y ancho de esta llanura fluvial, a la que flanquea un relieve miopliocenico de calizas y conglomerados, en el que emerge los cabezos permotriásicos de Espinardo, Torres, Monteagudo, Esparragal y las Peñicas, se distribuyen el resto de pedanías y el casco urbano de la capital.

En primer lugar, lindando con los márgenes del río Segura, encontramos las pedanías de El Raal, Alquerías, Santa Cruz, Los Ramos, Llano de Brujas, Torreaguera, Puente Tocinos, Beniaján, Los Dolores, La Arboleja, La Era Alta, Nonduermas, Guadalupe, Rincón de Seca, Rincón de Beniscornia, La Raya, La Ñora, Puebla de Soto, Javalí Viejo y Javalí Nuevo.

En una segunda línea, paralela al río, hacia el Norte, tenemos las pedanías de Cobatillas, El Esparragal, Monteagudo, Casillas, Cabezo de Torres, Zarandona, Churra, Santiago y Zaraiche, El Puntal y La Albatalia.

Al Este se situarían Cañada Hermosa, Barqueros.

Por último, en torno al río Guadalentín y en las laderas de la parte norte de las Sierras anteriormente mencionadas, se encuentran las pedanías de Sangonera la Seca, Sangonera la Verde, El Palmar, San Gines, Aljucer, La Alberca, San Benito, Santo Ángel, Algezares, Los Garres y Lages, San José de la Vega, Cañadas de San Pedro y Zeneta.

Tal como señalaba el Iltmo. Sr. Alcalde, Don Miguel Ángel Cámara Botía, “ el término municipal de Murcia, presenta paisajes y entornos tan diversos que resulta difícil agruparlos en una descripción común. La variedad y los contrastes geográficos son, posiblemente, su característica más afín … Las pedanías son importantes núcleos de población sobre los que se asienta una gran parte de la riqueza económica y del acervo cultural de nuestro municipio. Pocos lugares presentan unas características tan singulares como cada una de ellas”.

También en la zona de huerta, partido en dos por el río Segura, nos encontramos con el casco urbano de la capital, dividido en 28 barrios:

- Al Sur del río se ubican las barriadas de La Purísima (anteriormente conocida como Barriomar), El Carmen, El Infante Don Juan Manuel, Buenos Aires, Ntra. Sra. de la Fuensanta, San Pío X y Santiago el Mayor;

- Lindando con la ribera norte del río tenemos los de San Pedro, Catedral, San Juan y Vistabella, quedando por encima de estos los de San Antolín, San Nicolás, Santa Catalina, San Bartolomé, San Lorenzo, Santa Eulalia, La Paz, San Andrés, San Miguel, La Fama, San Antón, Santa Maria de Gracia, Vista Alegre, La Flota, San Basilio, el Ranero y por último, como antorcha indicadora hacia la capital de España, el de Espinardo.

EL CLIMA DE MURCIA

El clima, generalmente templado, hace que la primavera parezca continua en Murcia, determinándose una temperatura media anual de 18º C, constándose en enero una temperatura medía de 10º y de 25º el resto del año. Las lluvias son escasas e irregulares, lo que hace que el agua haya tenido, desde tiempos inmemoriales, un importantísimo valor entre sus gentes, lo que ha llevado a la creación de un entramado de acequias, azarbes, acequietas, y otros canales menores que distribuyen el agua del río Segura por toda la huerta.

 

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