Es necesario comunicar para hacer ver a la sociedad todas las virtudes de la bici (es limpia, fácil, segura, sana, barata… y humana),  y de una manera especial entre los más jóvenes.

Para que la bicicleta sea una opción real de movilidad hay que facilitar su uso y mejorar la percepción general que la gente tiene de ellas para devolverle el prestigio que se merece, y que no hace mucho tiempo tuvo.

Hay que informar y formar a la ciudadanía con demostraciones y ejemplos de buenas prácticas. Han de adquirir unas nociones básicas sobre autonomía, seguridad, hábitos de vida saludables y economía. Así, la bicicleta ocupará el lugar que se merece, superando con creces a cualquier otro vehículo en la ciudad.